Remedio para la tos

Tratamiento de la tos usando las uvas
Las uvas son uno de los remedios caseros más eficaces para el tratamiento de la tos. Las uvas entonan los pulmones y actúan como expectorante, aliviando un frío y la tos simples en un par de días. Una taza de jugo de uva mezclada con una cucharilla de miel se aconseja para aliviar la tos.

Tratamiento de la tos usando las almendras
Las almendras son útiles para las toses secas. Siete almendras se deben empapar en agua durante la noche y la piel marrón quitada. Deben entonces ser bien molidas para formar una pasta fina. Una cantidad de veinte gramos de mantequilla y de azúcar se debe entonces agregar a la pasta. Esta pasta se debe tomar por la mañana y la tarde.

Tratamiento de la tos usando la cebolla
El uso de la cebolla cruda tiene valor en la tos. Este vegetal debe ser troceado y el jugo extraído de él. Una cucharilla del jugo se debe entonces mezclar con una cucharilla de miel y guardado para cuatro o cinco horas- hará un jarabe excelente de la tos y debe ser tomado dos veces al día. Las cebollas son también útiles para quitar la flema. Una cebolla de tamaño mediano debe ser machacada, el jugo de un limón agregado a él, y entonces una taza de agua hervida se vierte en ella. Una cucharilla de miel se puede agregar al gusto. Este remedio se debe tomar dos o tres veces al día.

Tratamiento de la tos usando la cúrcuma
La raíz de la planta de la cúrcuma es útil en una tos seca. La raíz se asa y se pulveriza. Este polvo se debe tomar en dosis de tres gramos dos veces al día, por la mañana y la tarde

Alimentación mientras se tiene llagas

Comer alimentos ricos en Vitamina B. Productos como los grano de trigo y vegetales verdes son buenas fuentes de vitamina B. Comer alimentos fácilmente digeribles, granos correctamente cocinados y vegetales suavemente cocidos. Comer yogur diariamente. El acidophilus contenido en el yogurt ayuda a sanar y a prevenir que las llagas revienten. Evitar las comidas tales como el café, frutas cítricas y especias, ya que irritan la boca. Alimentos condimentados incrementan el dolor, es recomendable que se eviten. Evitar también comidas pesadas como las papas fritas, nueces, etc. Evitar productos lácteos, comidas saladas, comidas dulces, comidas aceitosas, y proteínas de animales.

Sugerencias para llagas
No comer y masticas al mismo tiempo. Cepillar los dientes regularmente después de las comidas. La aplicación de hielo ayuda con el dolor causado por las llagas.

Remedio casera para las llagas de la boca

Preparar un limpiador bucal mediante 5 o 6 gotas de extracto de jugo de uvas en un vaso de agua. Hacer buches con esta solución al menos una vez al día. Es un excelente desinfectante. Preparar un limpiador bucal mediante tres partes de agua y una de peróxido de hidrógeno. Utilizar este limpiador dos veces al día. La cebolla es otro excelente remedio casero para las llagas. Aplicar un poco de cebolla en las heridas. Hacer buches con jugo de Plum. Si la ampolla es muy grave aplicar el jugo utilizando un algodón. Comer fruta de papaya o masticar hojas de papaya. Si éstas últimas no están disponibles se puede utilizar las tabletas de papaya. Hacer gárgaras con una solución preparada con una cucharada de soda, una pizca de sal y una taza de agua tibia. Aplicar aceite de té en las ampollas. Hacer buches entre tres y cuatro veces al día con una solución preparada con una cucharadita de sal y 6 onzas de agua tibia. Aplicar polvo de Goldenseal en la ampolla o hacer buches con un limpiador bucal realizado con media cucharada de polvo de Goldenseal, un cuarto de cucharada de sal y una taza de agua tibia.

Dolor por llagas en la boca

Algunos de los síntomas de llagas son los siguientes: ampollas en las partes internas de la boca, como por ejemplo la lengua; la herida puede ser pequeña, de color rojo y puede medir menos de 10 mm. Puede haber ardor luego de que aparezca la ampolla, una vez que la ampolla reventó se produce una capa de un color amarillo o blanco y hay un color rojizo alrededor de ella. Además de los mencionados anteriormente, hay otros síntomas de llagas tales como incomodidad al tragar y fiebre.

Remedio casero natural para la gripe

Fruta. Empieza el día con un zumo de naranja o limón y toma al menos dos piezas más de fruta fresca a lo largo del día. Además de proporcionarte vitaminas, fibra y antioxidantes, te ayudarán a contrarrestar el aumento de grasas e hidratos que el cuerpo pide en invierno. A la cesta. Naranjas, mandarinas, pomelos, kiwi, piña, mango, papaya, chirimoya, plátanos, etc.

Frutos secos. Es la mejor época del año para tomarlos, ya que el cuerpo necesita más energía para mantener la temperatura corporal y contienen vitaminas y grasas saludables. Toma un puñadito entre horas o cuando necesites un extra de energía. Incluirlos en el desayuno te cargará las pilas para todo el día. A la cesta. Nueces, avellanas, almendras, dátiles, pasas, etc.

Verduras. Tienen grandes propiedades contra los resfriados y enfermedades respiratorias. Su contenido en vitamina A es esencial para mantener sana la piel y las mucosas. Tómalas a diario, crudas o ligeramente cocinadas. A la cesta. Acelgas, espinacas, calabaza, col, coliflor, champiñones, habas, puerros, alcachofas o berros. Que no falten zanahorias (ricas en betacarotenos), ajos (el antibiótico natural) y brócoli (rico en hierro y vitamina C).

Legumbres. Son el alimento estrella en invierno, cuando el cuerpo necesita platos calientes y energéticos. Cocinadas sin grasa te aportan mucha fibra y pocas calorías. Tómalas al menos dos veces por semana. A la cesta. Garbanzos, judías blancas y pintas, fabes, habas o lentejas.

Incluye en tu alimentación frutas, verduras, cereales, legumbres y pescado

Cereales. Mejor integrales y con poca elaboración. Te aportan la fibra y energía que tu cuerpo necesita para afrontar el día a día. Con leche en el desayuno, o en forma de galletas integrales son un extra nutricional que tu organismo agradecerá. A la cesta. Cereales y galletas integrales, salvado y germen de trigo.

Pescado. Tómalo entre tres y cuatro veces a la semana, contiene grasas cardiosaludables -Omega 3 y Omega 6-, proteínas, calcio y pocas calorías. Fresco, congelado o en conserva es siempre una opción excelente. A la cesta. Caballa, sardinas, boquerones, salmón, merluza, mariscos, moluscos.

Hidratos. Con el frío tu cuerpo te pedirá alimentos más energéticos. Pasta, arroz, patatas y pan son alimentos saciantes y muy sanos que no deben faltar en tu dieta invernal. Eso sí, modera sus cantidades, cocínalos con poca grasa, no abuses de las salsas y tómalos mejor al medio día o cuando vayas a hacer un gran esfuerzo físico. A la cesta. Patatas, pastas y arroz integral, pan de horno o integral.

Proteínas. En invierno el cuerpo te pedirá más proteínas para mantener su actividad diaria, ya que son el principal sustento de tus músculos, evitan la fatiga, permiten un buen funcionamiento mental y además evitan los ataques de hambre. A la cesta. Pescado, huevos, pollo, pavo y lácteos contienen las mejores proteínas de origen animal. El aguacate y la soja contienen grandes cantidades de proteína vegetal libre de grasas.

Grasas. Está demostrado que en invierno necesitamos comer más para mantener la temperatura corporal y para contrarrestar la ‘depre’ que a muchas personas les produce la falta de luz. Toda dieta debe incluir una proporción de grasas, algo mayor en invierno, pero sé inteligente y tómalas cardiosaludables. A la cesta. Aceite de oliva, frutos secos, aceitunas, carnes magras, queso, etc.

La gripe es una enfermedad infecciosa causada por un virus, por lo que los antibióticos no son eficaces en su tratamiento. Se manifiesta con fiebre, alteraciones en el sistema respiratorio y dolores musculares. Se considera que la vacunación es el mejor modo de prevenir esta enfermedad, si bien la alimentación juega un papel fundamental en el funcionamiento del sistema inmunitario.

Remedio para las contractura muscular

Algunos buenos consejos son:

* Aplicación de calor, electroterapia, masajes y realización de determinados ejercicios
* Calentamiento previo a cualquier actividad deportiva y un enfriamiento posterior a ella.
* Ejercicios de estiramiento diarios.

CAUSAS

CUELLO: causadas por giros bruscos, traumatismo en la cabeza, posiciones estáticas mantenidas o alteraciones en las articulaciones intervertebrales.

ESPALDA: ocasionadas por curvaturas excesivas de la columna, que reciben el nombre de Cifosis, Escoliosis e Hiperlordosis, que por lo general se presentan acompañadas por un dolor intenso. Otras posibles causas son los esfuerzos al alzar peso, hacer ejercicios en exceso, la artritis de columna, el lumbago y el ciático.

HOMBRO, BRAZOS Y MANOS: estas zonas son muy propensas a sufrir contracturas causadas por torceduras, esguinces, artritis u otras inflamaciones articulares, posturas inadecuadas, cambios climáticos o exposiciones prolongadas al frío o humedad no acostumbradas. También son provocadas por caídas y traumatismos, sobre todo en las personas mayores.

PIERNAS, CADERAS Y RODILLAS: causadas por artrosis, lesiones en los meniscos, esguinces, posturas forzadas o tendinitis.

Contracturas musculares

En muchas ocasiones cuando tocamos un músculo que nos duele podemos sentir algunas partes más duras al tacto y sensibles a la presión. La mayoría de las veces esas son contracturas y se produce porque el músculo se contrae brusca e involuntariamente. Suele ser dolorosa, más no grave.

Las contracturas más frecuentes, pero menos graves, suelen presentarse cuando se obliga a un músculo o a un grupo muscular a realizar un esfuerzo para el que no está preparado.

Si se trata de personas sedentarias, puede desencadenarse una contractura al efectuar algún movimiento brusco o violento durante las labores domésticas o por muchas horas de ejercicio continuo sin preparación entre otros.

Otras causas son las posiciones estáticas durante mucho tiempo, la ansiedad y el estrés.

Existen dos tipos de contracturas: aquellas que aparecen cuando se está realizando el esfuerzo y las que ocurren después de este.

Las del primer tipo se deben a la acumulación de productos metabólicos en el interior del tejido muscular.

Por medio de la sangre, se oxigenan y alimentan los músculos, pero además se eliminan las sustancias tóxicas resultantes. Cuando se efectúa un movimiento brusco, los vasos sanguíneos no están preparados para trabajar tan rápido y cuando se liberan los elementos tóxicos provocan al mismo tiempo dolor y contracturas.

La otra forma de contractura se debe al estiramiento de las fibras musculares o a su trabajo excesivo; esto provoca lesiones en los tejidos o en las articulaciones.

El tejido lesionados se repara en pocos días o en dos o tres semanas, desapareciendo el dolor. Se puede prolongar a más tiempo debido a adherencias entre los tejidos.

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